EFSA simplifica el sistema de seguridad alimentaria para minoristas

Hoy en día, las regulaciones de higiene alimentaria suponen un complicado desafío para la mayoría de las PYMEs. Si tenemos en cuenta que los minoristas suelen tener un presupuesto ajustado y que casi ninguno de sus trabajadores es un experto en la materia, el control sanitario de las empresas se convierte en la mayoría de las ocasiones en una ardua tarea.

En este contexto, la Comisión Europea solicitó a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) el desarrollo de un método nuevo adaptado a las necesidades de estos minoristas.

De esta forma, el pasado 6 de Marzo EFSA publicó un nuevo método, intentando simplificar el Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (APPCC), el programa de prerrequisitos así como la identificación y valoración de los peligros biológicos. A modo de ejemplos, el sistema de gestión alimentaria ideado se basa en las necesidades de una carnicería, una pescadería, una panadería, una tienda de comestibles y una heladería. No obstante, y según indica EFSA, este sistema es aplicable en otras empresas de la industria alimentaria.

El objetivo del sistema es conseguir que el trabajo derivado del sistema de gestión alimentaria sea mínimo y muy sencillo y que pueda ser ajustado a aquellos negocios que  disponen de menos recursos.

Este método simplificado, según lo ha denominado EFSA, destaca las fases de identificación de peligros y de toma de acciones, en lugar de centrarse en las fases de valoración y ponderación de peligros, como haría el método clásico.

Las principales herramientas empleadas en este nuevo método serán los diagramas de flujo, un cuestionario sencillo de Sí/No, un diagrama de raspa (Ishikawa) y algunas tablas prediseñadas sencillas de cumplimentar.

De esta forma, el sistema se define en cinco pasos: 1) Análisis de peligros; 2) Identificación de peligros; 3) Identificación de actividades que puedan aumentar/disminuir los peligros; 4) Medidas de Control y 5) Acciones Correctivas.

A diferencia del modelo actual o clásico, este método simplificado considera que no es necesario valorar los peligros identificados. De igual forma, no será obligatorio mantener y actualizar una serie de registros, a menos que se generen no conformidades o faltas que requieran actuación.

En pos de esta simplicidad, EFSA propone agrupar los peligros en cuatro grupos distintos: biológicos, químicos, físicos y alérgenos. De esta forma, un carnicero no tiene por qué saber si la Salmonella puede estar presente en la carne de pollo; únicamente tendrá que conocer que la recogida de los alimentos puede dar pie a un peligro biológico.

Si desea conocer más sobre el plan para minoristas de EFSA, puede contactar con nosotros mediante el correo info@traza.net

Texto completo publicado por EFSA

Artículo redactado por Vicente de Pablos, Consultor de Seguridad Alimentaria y Socio-Director en TRAZA.