Etiquetas de productos alimenticios

Etiquetas de productos alimenticios: ¿qué deben contener?

¿Te has parado a observar alguna vez con detenimiento las etiquetas de productos alimenticios que has comprado? Seguro que sí, y es que siempre lo acostumbramos a hacer para ver cuánto engorda. Pero el etiquetado de los alimentos va más allá, lleva detrás un enorme proceso de estandarización que obliga a proporcionar a los futuros compradores toda la información que podamos necesitar. 

¿Qué es el etiquetado de los alimentos?

El etiquetado de los alimentos es un bloque de información obligatoria, que toda empresa elaboradora de productos alimentarios deberá imprimir en los productos alimentarios que quiere comercializar.

Aun así, el formato de las etiquetas de productos alimenticios viene reglado en su correspondiente normativa. Como regla general, la etiqueta debe ser legible por el consumidor, utilizar la codificación adecuada para que pueda ser comprendida, no debe borrarse fácilmente y no debe ofrecer ningún tipo de dificultad para ser leída. Además, y como es obvio, el etiquetado debe plasmar la verdad, no llevar a error o resultar confusa al consumidor, ya sea de forma intencionada o involuntaria.

Importancia del etiquetado de los alimentos

Con el etiquetado de los alimentos, los consumidores somos capaces de obtener una información muy valiosa sobre el producto que vamos a comprar. El objetivo de las etiquetas de productos de alimentos no es otro que proteger a los posibles consumidores, ofreciéndonos la información más oportuna para que podamos tomar las decisiones seguras y acertadas a la hora de comprar los alimentos.

Gracias a las etiquetas de productos de alimentos, los consumidores podemos garantizar que aquello que estamos comprando es aquello que realmente esperamos comprar, protegiéndonos contra la sugestión de las campañas publicitarias que utilicen información inexacta.

¿Qué información deberían incluir las etiquetas de productos alimenticios?

Como con el resto de cosas que nos afecta a la salud en nuestra vida cotidiana, las etiquetas de productos alimenticios están estrictamente normalizadas mediante una normativa europea que determina qué debe aparecer, qué se está obligado a plasmar en ella y en qué formato se debe presentar al consumidor. Todo dato es importante que aparezca, desde el etiquetado nutricional de los alimentos hasta la lista de alérgenos.

  • Denominación del alimento: la denominación legal (o denominación habitual, en caso de que no exista la legal) indica de forma inequívoca qué es lo que nos están ofreciendo a los consumidores.
  • Lista de ingredientes: muestra un listado de ingredientes de las sustancias o los productos que se han utilizado durante la elaboración del alimento (de mayor a menor peso) y que permanecen en el producto final. Aunque es una información obligatoria, en algunos productos, como los productos que proceden de un solo ingrediente, están exentos de llevarlo.
  • Ingredientes que deriven en alergias o intolerancias: destacando todas aquellas sustancias utilizadas en la elaboración y presentes en los productos causantes de alergias o intolerancias según Reglamento 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor.
  • Cantidad neta del alimento: se deberá expresar en la unidad de medida que corresponda en función del tipo de producto etiquetado (litros, gramos, kilogramos, etc.).
  • Fecha de duración mínima o fecha de caducidad: la fecha de duración es la fecha hasta la que el alimento conserva sus propiedades. Viene representado por la frase “Consumir preferentemente antes de:” En cuanto a la fecha de caducidad, se utilizará en aquellos alimentos que sean muy perecederos, como el pescado fresco o la carne picada y vendrá representado por la fase “fecha de caducidad…” seguido de la fecha pertinente.
  • Condiciones especiales de conservación y/o las condiciones de utilización: pautas a seguir en aquellos alimentos que necesiten unas condiciones especiales para su correcta conservación y/o utilización.
  • País de origen o lugar de procedencia: siendo de obligado cumplimiento en determinados productos.
  • Modo de empleo: para aquellos alimentos cuya naturaleza pueda propiciar un uso inadecuado de los mismos, deberá venir plasmada la forma correcta de utilización sin lugar a equivocaciones.
  • Nombre o la razón social y la dirección del operador de la empresa alimentaria: identificando al operador y ofreciendo su dirección social al consumidor.
  • Grado alcohólico volumétrico adquirido: indica el volumen de alcohol del alimento. Será de obligado cumplimiento para aquellas bebidas que tengan más de 1,2 %.
  • Información nutricional: el etiquetado nutricional de los alimentos debe incluir todos los valores energéticos y las cantidades de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal.

En definitiva, como podéis ver, esas simples etiquetas de productos alimenticios que la gran mayoría de consumidores pasamos por alto, lleva detrás un increíble proceso que permite al usuario poder conocer cualquier detalle que tenga que ver con la fase de elaboración del alimento.

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