Certificados calidad y seguridad alimentaria

Certificados de calidad y seguridad alimentaria en la industria

Sin duda, la seguridad es uno de los aspectos más importantes dentro del sector alimentario. Y es que tanto las autoridades sanitarias como los propios consumidores exigen que cumplan unos elevados estándares de calidad.

Este es el motivo por el que existen los certificados de calidad alimentaria y los certificados de seguridad alimentaria. Aquí vamos a hablar de los más importantes.

Certificación ISO 9001

Se trata de una norma basada en un Sistema de Gestión de Calidad (SGC), y posee reconocimiento a nivel internacional. De hecho, supera el millón de certificados en todo el mundo.

Puede aplicarse a cualquier organización sin importar cuál sea su actividad, tamaño, sector o ubicación geográfica. Se centra, especialmente, en el ámbito de los procesos y de la satisfacción del cliente. También puede aplicarse tanto a fabricantes como a proveedores de servicios.

Gracias a los certificados de calidad alimentaria ISO 9001, se consigue transmitir buena reputación en términos de organización, ventajas competitivas respecto a las empresas que no lo poseen, gestión orientada al cliente y buen compromiso con los accionistas.

Certificación ISO 22000

Esta denominación se utiliza para hacer referencia a una norma internacional que vela por el cumplimiento de los diversos sistemas de gestión de seguridad alimentaria. Además, abarca la totalidad de la cadena de suministro, es decir, va desde los ganaderos y agricultores hasta los procesadores. También implica la gestión del sistema, los PPR o programas de prerrequisitos y la comunicación interactiva.

Sin duda, el hecho de estar alineado con los principios de APPCC del Codex Alimentarius, así como con el resto de normas ISO, lo convierten en uno de los certificados de seguridad alimentaria más interesantes e importantes del momento.

Su concesión garantiza una mayor confianza por parte de los consumidores y un mejor control de riesgos. También ayuda a cumplir los siguientes reglamentos:

  1. 178/2002 de Trazabilidad y Seguridad Alimentaria.
  2. 852/2004 de Higiene de los Productos Alimenticios.
  3. 183/2005 de Higiene de los Piensos.

Certificación BRC

También conocido como Global Sandard for Food Safety, se trata de una norma de certificación que abarca los requisitos contemplados por los sistemas de Análisis de Peligros y de Control Crítico (APPCC) que vienen especificados en la normativa Codex Alimenarius.

Garantiza el cumplimiento de las condiciones de las instalaciones de procesamiento de los productos, así como la gestión de calidad documentada.

Nació con el propósito de servir de ayuda a los distribuidores a la hora de cumplir con sus obligaciones en materia de legalidad alimentaria, si bien es cierto que, hoy en día, goza de un gran reconocimiento a nivel internacional.

Para su obtención es indispensable realizar pruebas de los productos en laboratorios de análisis de alimentos especializados que determinen su calidad real.

Certificado IFS

IFS es el acrónimo de ‘International Featured Standards‘, aunque se trata de un certificado más conocido, simplemente, como IFS Food. Su principal virtud radica en que valora tanto la calidad como la seguridad del producto alimentario.

De hecho, exige la auditoría tanto de las fábricas como de las envasadoras con el propósito de optimizar los recursos y, sobre todo, de garantizar la transparencia con el consumidor. En estos momentos, es indispensable para acceder a los mercados alimentarios de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia.

Certificado HALAL

Seguro que, en alguna ocasión, has escuchado hablar acerca de los productos Halal. En concreto, son aquellos en cuya composición no hay ningún elemento que sea considerado como ilícito por la ley islámica. Garantizar esto es el propósito de este certificado, el cual es otorgado por entidades de certificación Halal como “Safety Horizon” en base a la Normativa Halal.

Dicho certificado se encarga de asegurar al consumidor que el producto ha sido preparado, elaborado, transportado y almacenado haciendo uso de medios compatibles con lo dictado por la ley islámica y que no han entrado en contacto con otros alimentos que no cumpliesen con ese mismo requisito.

Certificado FSSC 22000

Este certificado se fundamenta, principalmente, en los certificados BSI PAS 220, ISO 22000 e ISO 22002.

Se trata de un esquema de seguridad alimentaria que especifica claramente cuáles son las pautas a seguir para garantizar la inocuidad de los productos. Es otorgado por The Foundation for Food Safety.

Goza del respaldo de la Confederación Europa de Industrias de Alimentación y Bebida y de la aprobación de la Iniciativa Mundial de Seguridad Alimentaria.

Obtenga el certificado de seguridad o calidad alimentaria que necesita

Ahora que ya conoce los principales tipos de certificados de seguridad y calidad alimentaria, si bien es cierto que existen algunos otros de menor relevancia, ha de saber que desde Laboratorios Traza como empresa de calidad y seguridad alimentaria somos especialistas en todos ellos.

Nuestra compañía cuenta con los certificados ISO 9001 como auditores y consultores en seguridad alimentaria, ENAC bajo la norma 17025 para nuestro laboratorio de análisis de alimentos, y Certificado Halal para implantar estos sistemas de calidad en operadores alimentarios.

Ayudamos a empresas a implantar certificados IFS, BRC, ISO 22000, HALAL, ISO 9000.

Además, impartimos cursos de formación de los mismos.

Por este motivo, si necesita conseguir cualquiera de ellos para su empresa, no dude en ponerse en contacto con nosotros y le atenderemos en menos de 24 horas.

Que son productos Alimentos transgenicos

¿Que son los alimentos transgenicos?¿Son realmente malos?

Un tema de máxima actualidad tiene que ver con los alimentos transgénicos o productos modificados genéticamente y cómo éstos pueden repercutir positiva y negativamente en nuestras vidas.

Un producto transgénico es el resultado de combinar el ADN de dos especies diferentes, de forma que uno de ellos “done” sus genes al otro. ¿Quieres saber más al respecto?

Ejemplos de alimentos transgénicos

No hay duda de que los alimentos transgénicos pueden resultar muy beneficiosos al conseguir: ser más resistentes a la sequía, a plagas y enfermedades, al aumentar su crecimiento y producción, y al resultar más apetecibles y nutritivos.

Sin embargo, en los laboratorios de análisis de alimentos aún no está del todo claro si resultan saludables. Además, tampoco resulta fácil reconocerlos si el fabricante no indica en su etiquetado que efectivamente se trata de productos transgénicos.

El debate está en el aire, mientras tanto, desde Traza, como empresa de seguridad y calidad alimentaria, te presentamos los alimentos transgénicos más comunes que existen en la actualidad:

  • Los tomates forman parte de nuestra dieta diaria y, dada su gran repercusión en el mundo, forman parte de uno de los principales alimentos modificados genéticamente. De ese modo, a través de la ingeniería genética se consiguen tomates más nutritivos y más resistentes para aguantar cualquier trayecto y conservarse en buen estado durante su almacenamiento.
  • El maíz es otro de los productos que se ha modificado con la intención de disminuir costes. En Estados Unidos se utiliza mucho, de hecho, la mayor parte de su cultivo ha sido alterado genéticamente. La razón principal es el glifosato, un herbicida utilizado que en condiciones normales puede dañar su producción.
  • La leche es otro de estos alimentos que ha sido alterado para mejorar su producción. ¿Cómo? A través de una hormona de crecimiento llamada RBGH con la que las vacas lecheras son alimentadas regularmente. De esa manera se potencia el crecimiento bovino, aunque en la Unión Europea, así como en otros países, está prohibido.
  • El pan es otro de los alimentos transgénicos más conocidos. Las panaderías y todos los supermercados tienen este producto y muchos de ellos no tienen un origen natural. En realidad, al pan no se le inyecta ningún tipo de gen, sino a los cereales y al trigo utilizados en su elaboración.
  • Las patatas también se han visto alteradas genéticamente, de hecho, es uno de los alimentos transgénicos más conocidos. La idea es aumentar su resistencia incrementando sus minerales.
  • La calabaza y el calabacín no son uno de los productos más utilizados por la ingeniería genética por su bajo consumo en comparación con otros alimentos. Sin embargo, también es posible encontrarlos, especialmente en Estados Unidos. Lo que se ha hecho es reforzar su resistencia contra los virus, aunque en apariencia no existen diferencias con respecto al producto natural.

Ventajas de los productos o alimentos transgénicos

  • Aumento en la producción de alimentos.

En términos productivos hay que hacer referencia al aumento de producción sin que sea necesario aumentar el terreno de cultivo.

Esto es una gran ventaja para el agricultor, pues no le será necesario contar con un mayor espacio o suelo para aumentar su actividad agrícola o cosecha.

  • Una opción para acabar con la hambruna.

Los alimentos son más resistentes y la producción aumenta en proporciones considerables, precisamente las dos condiciones indispensables que hacen falta para solucionar los problemas de hambre e inanición que pesan en algunos lugares del mundo como África.

La malnutrición es un mal a abatir y esta podría ser la solución más efectiva.

  • Alimentos modificados que mejoren la salud.

En teoría es posible crear determinados alimentos transgénicos con mayor número de nutrientes y vitaminas. De ese modo, el consumidor potenciaría su salud con productos más beneficiosos.

Por ejemplo, se podría acabar con el alto contenido de grasas saturadas de un determinado producto para convertirlas en grasas más saludables.

Inconvenientes de los productos o alimentos transgénicos

Hasta ahora hemos hablado de las principales ventajas de los productos transgénicos, ahora bien, desde Traza creemos que es igual de importante conocer sus inconvenientes:

  • Sus efectos negativos a largo plazo.

Uno de sus mayores inconvenientes consiste en la falta de información por parte del consumidor acerca de los efectos a largo plazo que podrían afectar a la salud. De ese modo, si modificamos unos elementos, es posible acabar con otros de gran importancia.

Por ejemplo, al cambiar el gen de un producto para hacerlo más resistente, también podríamos hacer que perdiera parte de sus nutrientes o producir ciertas enzimas no tan beneficiosas.

  • Desarrollo de enfermedades.

El consumo de alimentos transgénicos siempre conlleva un pequeño riesgo, aunque no sabemos hasta qué punto modificar algunos genes, afectaría al alimento.

Sin embargo, desde los laboratorios de análisis de alimentos se establece cierto paralelismo entre su consumo y el desarrollo de algunas enfermedades relacionadas con la autoinmunidad, las alergias y las intolerancias.

Lo cierto es que sus efectos secundarios forman parte de un campo aún desconocido que no controlamos.

  • La invasión del resto de ecosistemas.

Por un lado está el inconveniente que podría afectar seriamente a la salud y por el otro el problema relacionado con los alimentos naturales. Cuando el agricultor produce sin ningún control estos productos alterados genéticamente, el resto de ecosistemas sufren las consecuencias.

Estamos hablando de ecosistemas más resistentes que pueden acabar con las especies naturales originales. Para aportar soluciones, algunos fabricantes de productos transgénicos han procedido a su esterilización. Sin embargo, no todos estos productos modificados lo son y su interacción o “contaminación” con el resto de especies naturales podría dañarlas seriamente.

Si tienes un establecimiento, local o restaurante donde se almacena o se sirve alimentos debes tener un registro sanitario o autorización sanitaria de alimentos  para detectar malas prácticas en su manipulación que puedan afectar a los consumidores.

Si quieres estar seguro de que algún alimento que consumes o sirves a tus clientes en un bar o restaurante no tiene riesgos sanitarios puedes solicitarnos un análisis de alimentos.

En Traza nos preocupamos por la salud del consumidor y nos implicamos al máximo para protegerlo y velar por su seguridad.

como evitar el anisakis Causas riesgos y sintomas

Como evitar el anisakis

En este artículo vamos a explicar qué es y cuales son los riesgos, causas y síntomas del anisakis para poder entender como evitar el anisakis en el pescado y que pueda afectar a los consumidores.

¿Qué es el anisakis?

Se trata de un parásito digestivo que normalmente pasa toda su vida habitando en el aparato digestivo de peces y diferentes mamíferos marinos, de los cuales se aprovecha.

Nos encontramos ante un clásico ejemplo de parasitismo donde este gusano vive totalmente a costa del huésped en el que se aloja. Además, cabe incidir en la importancia que tiene para nuestra alimentación, ya que este parásito puede llegar al aparato digestivo de los seres humanos al consumir pescado infectado.

Según la OCU uno de cada tres pescados está infectado con anisakis y afecta sobre todo a los platos clásicos del verano tales como boquerones y sardinas.

¿Cómo se contagia el anisakis?

Cabe destacar que el anisakis es un parásito que llega al hombre de manera accidental, ya que el ciclo de vida total del parásito se inicia y finaliza en el aparato digestivo de diferentes especies de peces y mamíferos marinos. En un primer momento, las larvas de este parásito se desarrollan en el medio acuático para posteriormente introducirse en el estómago de algún pez o mamífero, a los que llega tras pasar por algún crustáceo donde se desarrollan hasta llegar a su etapa adulta.

En el caso del ser humano, el parásito llega al estómago de una persona tras ingerir pescado infectado con este parásito aunque si el pescado ha sido congelado, el parásito muere y por lo tanto no se produce la infección. Por lo tanto, únicamente se produce tras el consumo de pescado crudo.

Hay que destacar que, en ningún caso, el objetivo de esta clase de parásitos es llegar hasta el cuerpo humano, ya que para ellos es un ambiente hostil en el que no pueden sobrevivir y terminan muriendo en unos pocos días. De este modo, se puede afirmar que el ser humano es un huésped completamente accidental.

¿Cuáles son los primeros síntomas del anisakis?

Los síntomas del anisakis aparecen tan solo unas pocas horas después de ingerir el pescado infectado con el parásito. Está catalogada por los expertos como una alergia alimentaria, y sus efectos son muy característicos.

En general, el primero de los síntomas que aparecen es un fuerte dolor abdominal que tiene su mayor intensidad en la boca del estómago pero también puede aparecer alergias, diarrea y vómitos.

Tras el dolor abdominal llegan otros síntomas como la diarrea, los vómitos y las náuseas constantes. Estas reacciones se producen porque el gusano traspasa las paredes del estómago del huésped con el objetivo de fijarse a ellas. En los casos de que la persona afectada es alérgica a este parásito se puede producir una reacción que, en los casos más graves, desemboca en un choque anafiláctico. Por lo tanto, una intoxicación provocada por este parásito es algo que no se puede tomar a broma.

En el caso de detectar los primeros síntomas del anisakis, el consejo generalizado entre los médicos especialistas es que el afectado acuda a urgencias. Allí, los facultativos podrán hacer una exploración y evaluar con precisión qué se puede hacer para minimizar los síntomas. De hecho, en el caso de que el parásito se encuentre todavía en el estómago podrán incluso extraerlo.

¿Cómo evitar el anisakis ?

Como se puede comprobar, no se trata de un asunto que se pueda tomar a la ligera, pues en los casos más graves este parásito puede causar incluso la muerte del paciente.

Por este motivo, es fundamental conocer cómo evitar el anisakis. Básicamente hay dos formas de evitar que este parásito penetre en nuestro sistema digestivo: congelar los alimentos o cocinarlos.

Congelando el pescado crudo

En primer lugar, en el caso de consumir pescado crudo, la normativa europea establece que se tiene que congelar de manera previa a menos 20 grados durante cinco días , ya que este parásito no es capaz de sobrevivir a las bajas temperaturas de la congelación.

Su frigorífico debe alcanzar una temperatura de – 20º C o inferior y mantener el producto congelado durante cinco días. Esta temperatura solo se alcanza en frigoríficos de tres estrellas (***) o más, por lo que si su frigorífico tiene menos de tres estrellas mejor compre el pescado ya congelado.

Este es un procedimiento bastante efectivo que también se puede complementar limpiando a conciencia las vísceras del pescado antes de su congelado. Hay que destacar que estamos ante un parásito natural del pescado y que una vez eliminado el problema, la carne del pescado es completamente apta para el consumo humano.

Cocinar a temperatura superior a 60º

Por otra parte, si se desea consumir pescado fresco sin necesidad de que pase por el congelador para evitar este parásito, será necesario cocinar el producto. Y es que este parásito no sobrevive a temperaturas superiores a 60ºC, por lo que hervir, freír y hornear el pescado es una forma muy efectiva para evitar el parásito.

Si tienes un establecimiento, local o restaurante donde se almacena o se sirve pescado crudo deberás tener o solicitar un registro sanitario de alimentos o autorización sanitaria para restaurantes para detectar malas prácticas en su manipulación y evitar que tus clientes puedan padecer esta infección.

Si quieres estar seguro de que algún alimento que consumes o sirves a tus clientes en un bar o restaurante no está infectado del anisakis puedes solicitarnos en nuestra web  un análisis de alimentos y evitar así el riesgo sanitario.

Traza incrementa los controles analíticos para la determinación de acrilamida

La acrilamida es un compuesto química que podemos encontrar en diversos alimentos cocinados. Ciertos estudios indican que en exceso, podría aumentar el riesgo de padecer cáncer. Aunque la acrilamida siempre ha formado parte de nuestra dieta desde que cocinamos, tras el descubrimiento de su presencia en alimentos en 2002 la preocupación entre las autoridades sanitarias ha ido en aumento, llevando a los expertos a recomendar la reducción de su aparición en los alimentos.

Texto completo

TRAZA recibe el resultado favorable de ENAC para la ampliación del alcance en su laboratorio de ensayos de productos agroalimentarios

Este nuevo reconocimiento a la competencia técnica permite a TRAZA ampliar su oferta de control analítico a empresas del sector alimentario (agrario, industrial y venta al consumidor final) que requieran obtener resultados de la máxima fiabilidad y rigor, de acuerdo a las estándares más exigentes y con reconocimiento internacional de los resultados.

La Entidad Nacional de Acreditación –ENAC– es la entidad designada por el Gobierno para operar en España como el único Organismo Nacional de Acreditación.

Fundada hace 14 años, TRAZA tiene como misión la protección de la salud del consumidor final mediante la implementación, consultoría y auditoría de los sistemas de gestión de la Seguridad Alimentaria y de la Calidad (BRC, IFS, ISO), en todos los operadores de la cadena alimentaria, así como la formación del personal manipulador y el control analítico de los alimentos elaborados.

En palabras de Vicente de Pablos, socio de TRAZA, “la ampliación del alcance de acreditación muestra el firme compromiso de nuestra empresa para la prestación de servicios de calidad, permitiéndonos ser un referente en el control de la Seguridad Alimentaria, desde la producción primaria hasta la venta al consumidor final”

El anexo de acreditación puede ser consultado a través de la página web de la empresa www.traza.net así como en la página web de ENAC www.enac.es. Norma UNE-EN ISO/IEC 17025 (ENAC N.º 1242/LE2264).

Insectos: ¿un nuevo alimento en la Unión Europea?

El pasado 1 de enero de 2018 entró en vigor el Reglamento 2283/2015 relativo a los nuevos alimentos (Novel Foods). Este nuevo reglamento tiene el objetivo de facilitar la comercialización tanto de alimentos nuevos e innovadores como de alimentos tradicionales procedentes de otros países fuera de la Unión Europea.

Para poder comercializarlos, deben estar autorizados previamente (avalado por una evaluación científica) por lo que las empresas deberán asegurarse de que éstos se encuentran en la lista de nuevos alimentos  establecidos por la Comisión Europea. En caso de no encontrarse, el nuevo Reglamento permite a los interesados solicitar que sea incluido.

Entre este tipo de alimentos, el Reglamento introduce la categoría de insectos enteros y sus partes destinados al consumo humano. Tradicionalmente, la entomofagia (ingesta de insectos) es un hábito alimenticio muy extendido en muchos países de África, Asia, Latinoamérica y Australia, siendo muy poco común en Europa.

Llegado a este punto, la pregunta que todo el mundo se hace es…

¿Qué implicaciones tiene el consumo de insectos en la seguridad alimentaria?

Como cualquier otro alimento, deberán cumplir los estrictos estándares de seguridad alimentaria impuestos por la Unión Europea. Según informes publicados por la EFSA sobre los riesgos asociados con la producción de insectos para uso alimentario, los riesgos microbiológicos y químicos  asociados a los insectos dependerán de distintos factores como los métodos de producción, el sustrato utilizado para la alimentación de los insectos, la especie utilizada y los métodos de procesado.

El informe concluye que alimentando a los insectos con  productos autorizados, la posible aparición de peligros microbiológicos sería comparable a otras fuentes de proteína de origen animal.

Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) declara en su informe que al igual que ocurre en la producción de otros tipos de alimentos, la aplicación del sistema APPCC será un  factor clave para el éxito y desarrollo en el sector de los insectos como producto alimentario.

¿Qué supondría introducir los insectos en la dieta y nuestro entorno?

Aunque aún se están realizando muchos estudios para apoyar a esta nueva industria, podríamos destacar tres principales ventajas que podrían aportarnos los insectos:

Fuente de proteínas: Los insectos son ricos en proteínas en proporción a su peso. Además, según ciertos estudios la calidad de estas proteínas (recordemos que en nutrición la calidad de las proteínas puede ser distinta, ya que depende de los aminoácidos que contenga) puede ser similar al de la carne de consumo tradicional.

Mejoras de rendimiento y medio ambiente: Criar insectos requiere menos espacio, agua y alimento para obtener la misma cantidad de proteína respecto a otras fuentes de origen animal, ya que los insectos son muy eficientes transformando alimento en proteína. Según la FAO, los grillos necesitan 12 veces menos alimento que las vacas, 4 menos que las ovejas y la mitad que los cerdos o los pollos para producir la misma cantidad de proteína.

Nuevos modelos de negocio: El desarrollo de esta industria puede abrir nuevas líneas de negocio para las empresas interesadas. Ya existen iniciativas españolas que estaban esperando la aprobación de esta nuevo normativa, como la empresa Insectfit, dedicada a la venta de barritas energéticas para deportistas a base de harina de insectos.

¿A qué retos se enfrenta la alimentación con insectos en Europa?

Sin duda, la principal barrera a la que se enfrenta este nuevo tipo de alimentación es la aceptación por parte del consumidor. El factor cultural aquí juega un papel importante, donde la educación y la formación de la población serán un elemento clave en la introducción de este tipo de alimentos.

Y tú, ¿cambiarías las gambas por grillos?  El tiempo nos dirá que tendremos en nuestros platos en los próximos años.