Traza incrementa los controles analíticos para la determinación de acrilamida

La acrilamida es un compuesto química que podemos encontrar en diversos alimentos cocinados. Ciertos estudios indican que en exceso, podría aumentar el riesgo de padecer cáncer. Aunque la acrilamida siempre ha formado parte de nuestra dieta desde que cocinamos, tras el descubrimiento de su presencia en alimentos en 2002 la preocupación entre las autoridades sanitarias ha ido en aumento, llevando a los expertos a recomendar la reducción de su aparición en los alimentos.

Texto completo

TRAZA recibe el resultado favorable de ENAC para la ampliación del alcance en su laboratorio de ensayos de productos agroalimentarios

Este nuevo reconocimiento a la competencia técnica permite a TRAZA ampliar su oferta de control analítico a empresas del sector alimentario (agrario, industrial y venta al consumidor final) que requieran obtener resultados de la máxima fiabilidad y rigor, de acuerdo a las estándares más exigentes y con reconocimiento internacional de los resultados.

La Entidad Nacional de Acreditación –ENAC– es la entidad designada por el Gobierno para operar en España como el único Organismo Nacional de Acreditación.

Fundada hace 14 años, TRAZA tiene como misión la protección de la salud del consumidor final mediante la implementación, consultoría y auditoría de los sistemas de gestión de la Seguridad Alimentaria y de la Calidad (BRC, IFS, ISO), en todos los operadores de la cadena alimentaria, así como la formación del personal manipulador y el control analítico de los alimentos elaborados.

En palabras de Vicente de Pablos, socio de TRAZA, “la ampliación del alcance de acreditación muestra el firme compromiso de nuestra empresa para la prestación de servicios de calidad, permitiéndonos ser un referente en el control de la Seguridad Alimentaria, desde la producción primaria hasta la venta al consumidor final”

El anexo de acreditación puede ser consultado a través de la página web de la empresa www.traza.net así como en la página web de ENAC www.enac.es. Norma UNE-EN ISO/IEC 17025 (ENAC N.º 1242/LE2264).

Insectos: ¿un nuevo alimento en la Unión Europea?

El pasado 1 de enero de 2018 entró en vigor el Reglamento 2283/2015 relativo a los nuevos alimentos (Novel Foods). Este nuevo reglamento tiene el objetivo de facilitar la comercialización tanto de alimentos nuevos e innovadores como de alimentos tradicionales procedentes de otros países fuera de la Unión Europea.

Para poder comercializarlos, deben estar autorizados previamente (avalado por una evaluación científica) por lo que las empresas deberán asegurarse de que éstos se encuentran en la lista de nuevos alimentos  establecidos por la Comisión Europea. En caso de no encontrarse, el nuevo Reglamento permite a los interesados solicitar que sea incluido.

Entre este tipo de alimentos, el Reglamento introduce la categoría de insectos enteros y sus partes destinados al consumo humano. Tradicionalmente, la entomofagia (ingesta de insectos) es un hábito alimenticio muy extendido en muchos países de África, Asia, Latinoamérica y Australia, siendo muy poco común en Europa.

Llegado a este punto, la pregunta que todo el mundo se hace es…

¿Qué implicaciones tiene el consumo de insectos en la seguridad alimentaria?

Como cualquier otro alimento, deberán cumplir los estrictos estándares de seguridad alimentaria impuestos por la Unión Europea. Según informes publicados por la EFSA sobre los riesgos asociados con la producción de insectos para uso alimentario, los riesgos microbiológicos y químicos  asociados a los insectos dependerán de distintos factores como los métodos de producción, el sustrato utilizado para la alimentación de los insectos, la especie utilizada y los métodos de procesado.

El informe concluye que alimentando a los insectos con  productos autorizados, la posible aparición de peligros microbiológicos sería comparable a otras fuentes de proteína de origen animal.

Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) declara en su informe que al igual que ocurre en la producción de otros tipos de alimentos, la aplicación del sistema APPCC será un  factor clave para el éxito y desarrollo en el sector de los insectos como producto alimentario.

¿Qué supondría introducir los insectos en la dieta y nuestro entorno?

Aunque aún se están realizando muchos estudios para apoyar a esta nueva industria, podríamos destacar tres principales ventajas que podrían aportarnos los insectos:

Fuente de proteínas: Los insectos son ricos en proteínas en proporción a su peso. Además, según ciertos estudios la calidad de estas proteínas (recordemos que en nutrición la calidad de las proteínas puede ser distinta, ya que depende de los aminoácidos que contenga) puede ser similar al de la carne de consumo tradicional.

Mejoras de rendimiento y medio ambiente: Criar insectos requiere menos espacio, agua y alimento para obtener la misma cantidad de proteína respecto a otras fuentes de origen animal, ya que los insectos son muy eficientes transformando alimento en proteína. Según la FAO, los grillos necesitan 12 veces menos alimento que las vacas, 4 menos que las ovejas y la mitad que los cerdos o los pollos para producir la misma cantidad de proteína.

Nuevos modelos de negocio: El desarrollo de esta industria puede abrir nuevas líneas de negocio para las empresas interesadas. Ya existen iniciativas españolas que estaban esperando la aprobación de esta nuevo normativa, como la empresa Insectfit, dedicada a la venta de barritas energéticas para deportistas a base de harina de insectos.

¿A qué retos se enfrenta la alimentación con insectos en Europa?

Sin duda, la principal barrera a la que se enfrenta este nuevo tipo de alimentación es la aceptación por parte del consumidor. El factor cultural aquí juega un papel importante, donde la educación y la formación de la población serán un elemento clave en la introducción de este tipo de alimentos.

Y tú, ¿cambiarías las gambas por grillos?  El tiempo nos dirá que tendremos en nuestros platos en los próximos años.

La Xylella Fastidiosa: aspectos básicos y novedades

Desde que se confirmara la primera entrada de Xylella fastidiosa en Europa el pasado octubre de 2013, han ido en aumento las alertas que se relacionan con esta bacteria.

La Xylella fastidiosa, que se transmite por la picadura de insectos chupadores, afecta a cultivos muy importantes dentro del país, como son los cítricos, vid, almendros, melocotoneros y otras especies ornamentales, provocando en estos la seca de hojas y ramas y, muy rápidamente, la muerte de toda la planta. Es muy complicado detectar aquellas plantas afectadas por la xylella ya que no presentan ningún síntoma.

En 2015, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) aprobó el Plan de Contingencia Español para evitar la introducción y propagación de la bacteria en España. Tras meses de trabajo, en noviembre de 2016 se descubrió un brote en Baleares.

En estos últimos meses se ha indicado como zonas de riesgo al Noroeste, el Altiplano y la huerta de Murcia, dada la sequía y las altas temperaturas que están viviendo los territorios. Ante esta situación, las respectivas autoridades han puesto en marcha distintas medidas para afrontar los peligros latentes.

En la Región de Murcia se han tomado más de 200 muestras en plantaciones que mostraran señales de estar afectados por xylella fastidiosa y en otras que no, además de intensificar los controles en un 300 % por encima del exigido por la Comisión Europea desde el primer foco de 2013.

Para más información sobre cómo actuar frente a esta situación de riesgo, puede consultar con nosotros a través de info@traza.net o revisar el plan de contingencia del MAPAMA.

 

Aspectos básicos sobre Xylella Fastidiosa – Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca (Región de Murcia)

 

 

 

 

LA UNIÓN EUROPEA APRUEBA REDUCIR LA PRESENCIA DE ACRILAMIDA EN LOS ALIMENTOS

El pasado 19 de julio los representantes de los países de la Unión Europea (UE) votaron a favor de la propuesta de la Comisión Europea para reducir la presencia de acrilamida en los alimentos.

Como ya confirmó la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en 2015, la acrilamida es una sustancia cancerígena que se presenta de forma natural al someter a los productos a base de patatas, productos a base de cereales, café y sucedáneos del café especialmente a altas temperaturas, como al freír, asar y cocer.

Por tanto, para la primavera de 2018 (fecha prevista de entrada en vigor de la propuesta), las empresas alimentarias se verán obligadas a aplicar unas nuevas medidas para reducir la presencia de esta sustancia, que variarán según el tamaño y la naturaleza del establecimiento.

Fuente: Comunicado de prensa de la Comisión Europea