Carne de caballo: claves de una crisis alimentaria

Carne de caballo: claves de una crisis alimentaria

El hallazgo de carne de caballo sin etiquetar en hamburguesas y productos precocinados en países de la Unión Europea, ha dejado en evidencia el control de la cadena alimentaria.

Las autoridades sanitarias insisten en que se trata de un fraude porque no se informó en el etiquetado y en que no hay riesgo para la salud. El problema según han explicado los responsables se produce solo en caso de hallarse en la carne un antibiótico de tipo inflamatorio, que sí se detectó en tres caballos sacrificados en Reino Unido cuya carne entró en la cadena alimentaria francesa. Éstas son las principales claves de la situación:

¿Cómo se destapó el fraude de la carne de caballo no etiquetada?

El primer resto de carne de caballo no etiquetada se halló en Irlanda el 16 de enero de 2013. La Autoridad de Seguridad Alimentaria de ese país analizó 27 muestras de hamburguesas congeladas y encontró trazas de carne equina en hamburguesas que comercializaban cinco cadenas de supermercados con presencia en Irlanda y Reino Unido, entre ellas Tesco, Aldi y Lidl.

¿Qué productos con carne de caballo se han encontrado en España?

Días después de producirse el hallazgo en Reino Unido, el 29 de enero, la OCU advirtió en España de restos de carne de caballo en las hamburguesas comercializadas a través de las marcas blancas de Eroski y de Ahorramás. En ambos casos fueron retiradas del mercado por los supermecados distribuidores.

Nestlé decidió retirar dos productos de pasta rellena de la marca Buitoni, en raviolis y tortellini de ternera, comercializados en España e Italia. La empresa, la mayor productora de alimentos del mundo decidió retirar estos productos el 19 de febrero, al encontrar en ellos un porcentaje de carne de caballo superior al 1%.

Después, el 25 de febrero, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente advirtió del hallazgo de ADN equino en los canelones de carne de vacuno de la marca La Cocinera.

Ese mismo día, Nestlé decidió retirar toda la producción de su proveedor español de carne Servocar. En concreto seis productos (los fusilli boloñesa y los canelones micoondas de su marca “Buitoni” y la empanada gallega de carne, el relleno de carne, el de berenjenas y las empanadillas de carne, de la marca “La Cocinera”). La empresa había detectado trazas de carne de caballo superiores al 1%. Por su parte, Servocar ha explicado que es un intermediario que solo suministra piezas enteras de vacuno deshuesado y que en una semana conocerá si la carne con restos de ADN equino procede de alguno de sus suministradores.

El director general de Comercio y Consumo del gobierno de Canarias confirma este 4 de marzo que dos lotes de hamburguesas retenidos en Fuerteventura y Tenerife respectivamente contienen trazas de carne de caballo y asegura que su departamento seguirá trabajando para evitar este tipo de fraudes a los consumidores. Todavía falta conocer los resultados del análisis sobre otro lote de hamburguesas inmovilizado hace varias semanas en Lanzarote.

¿En qué otros países se ha encontrado carne equina?

Además de en hamburguesas, las trazas de carne equina sin etiquetar se ha encontrado en lasañas y pasta rellena, en países como Reino Unido, Francia, Hungría y Alemania.

En la República Checa, las autoridades sanitarias han encontrado, este 25 de febrero, trazas de carne de caballo en las albóndigas de Ikea, producidas en Suecia. La compañía las ha retirado en todos sus establecimientos europeos, incluidos los españoles. Solo dos días más tarde la compañía de decoración ha decidido retirar otros productos como las salchichas de Viena, hamburguesas precocinadas y pudin de repollo que se vendían en España, Francia, Reino Unido y Portugal.

¿La carne de caballo sin etiquetar qué riesgos supone para el consumidor?

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, y el responsable de Agricultura, Arias Cañete, han insistido en que el consumo de carne de caballo no entraña riesgos para el consumidor. El único peligro es que contenga un antibiótico de tipo antiinflamatorio, la fenilbutazona, conocida como ‘bute’. Por eso, los análisis sanitarios persiguen descartar la presencia de esta sustancia que sí está autorizada por ejemplo para los criadores de caballos de carreras.

¿Qué diferencia a la carne de caballo de otros tipos de carne?

La principal diferencia de la carne de caballo en cuanto a su calidad son sus características nutritivas. Es una carne más rica en hierro que otras como la de vacuno y ha sido recomendada por médicos en la recuperación de personas con alguna carencia. Su consumo en España es ahora muy escaso, pero existen ganaderías de equino que también exportan la carne. El precio de un kilo de carne de caballo ronda los 10 euros.

¿Qué proceso sigue la carne de caballo hasta el consumidor?

La trazabilidad de la carne de caballo se establece en el Real Decreto 1515/ 2009 con un sistema de identificación individual y registro de los animales de especie equina en España. Los caballos nacidos en España se identifican mediante un Documento de Identificación Equina (DIE) o pasaporte equino, cuya emisión corresponde a las comunidades autónomas en el caso de los animales destinados a la producción de carne.

Esos datos se integran en el Sistema Integral de Trazabilidad Animal (SITRAN) con datos que envían las propias autonomías y que gestiona el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La carne de potro, de cómo mucho un año y medio de edad es la que más venden los ganaderos para su consumo.

¿Qué controles se han puesto en marcha?

La Unión Europea puso en marcha el 15 de febrero un plan de control para rastrear la presencia de carne de caballo que incluye 2.250 tests sobre el ADN de carne de vacuno en los 27 países miembros. También habrá una serie de pruebas para descartar la presencia de fenilbutazona. Todas las pruebas deberán hacerse en marzo y sus resultados se harán públicos el 15 de abril.

Los países a los que Bruselas ha pedido más muestras son España, Francia, Reino Unido, Italia, Polonia y Alemania. En cada país se van a analizar 150 muestras tomadas de establecimientos de venta al por menor aunque también se podrán extender a almacenes frigoríficos. Los países deberán tomar una muestra por cada 50 toneladas, con un mínimo de 5 test por Estado miembro.

Fuente: RTVE.