Uso de péptidos y biopéptidos en la agricultura 

Los péptidos son moléculas que resultan de la unión de dos o más aminoácidos, y los aminoácidos se unen entre sí mediante el llamado enlace peptídico.

La definición de péptido engloba desde los oligopéptidos, compuestos de entre dos y diez aminoácidos, hasta las grandes proteínas (se habla de proteína a partir de 50 aminoácidos, aunque hay proteínas compuestas por cientos de ellos), con su estructura tridimensional que determina su reactividad y propiedades. Aunque, en general, se habla de péptidos para hacer referencia a trozos más o menos grandes de una proteína, y las proteínas constituyen el grupo de biomoléculas que puede desarrollar más funciones en los seres vivos: unas forman tejidos de sostén, otras son hormonas, algunas son enzimas o catalizadores de reacciones bioquímicas y también forman parte de la pared celular.

Mediante procesos industriales se pueden obtener péptidos no presentes de manera natural en los organismos vivos. Así existen péptidos sintéticos y biopéptidos o péptidos naturales.

Los biopéptidos tienen aplicaciones especiales en la agricultura

Algunos péptidos permiten aumentar la producción de algunos cultivos sin necesidad de recurrir al uso de fertilizantes. Este es el caso, por ejemplo, de un biopéptido procedente de la alfalfa.

Casi todos los cultivos, con excepción de las leguminosas, necesitan de la presencia de una serie de bacterias fijadoras de nitrógeno o bien que se le suministres una fuente de nitrógeno externa (los fertilizantes). Los fertilizantes cumplen su función aunque contaminan el agua empleada para el riesgo, tanto si son cultivos de regadío como de secano. En ocasiones, este agua llega a fuentes de consumo, por lo que debe ser tratada para potabilizarla, y esto supone un problema adicional en caso de concentraciones elevadas.

Por suerte, en países como España, el análisis de los componentes nitrogenados presentes en el agua se incluye en el tratamiento de aguas y en la gestión de residuos. Dicho de otro modo, no solo se controla si hay restos de fertilizantes en el agua que vamos a consumir, sino también los niveles presentes en las aguas de vertido. Sin embargo, esto no evita la posibilidad de contaminaciones asociadas a desastres naturales como inundaciones.

Otra  alternativa a los fertilizantes habituales es la mezcla de determinados péptidos con sulfato de cobre. A estas mezclas se las conoce con el nombre de péptidos de cobre. Aunque parezca una paradoja, los péptidos de cobre reducen la contaminación de las tierras de cultivo por sales de cobre en relación con los niveles observados con los fertilizantes industriales más utilizados.

Por último, existen plaguicidas ecológicos basados en el uso de péptidos de insectos, en concreto de hormonas peptídicas.

Beneficios del uso de biopéptidos para el ser humano

Si conocemos bien qué son los péptidos y para qué sirven, como es el caso, llegamos al momento de pensar si es posible darles otro uso a algunos de ellos. En eso se enfocan muchas investigaciones de la ingeniería agrónoma y algunas ramas de la biología.

En un mundo con una población global que sigue en aumento y unos recursos limitados, el uso de biopéptidos en la agricultura está permitiendo que se pueda prescindir del uso de fertilizantes y de plaguicidas en algunos cultivos, sin afectar a la productividad.

Es un campo nuevo en el que se sigue investigando para hacerlo extensible a más cultivos y a la sustitución de más plaguicidas, por el ahorro económico y medioambiental que puede reportar. Los cultivos no presentan diferencias nutricionales con respecto a los obtenidos de manera tradicional, pero sí se protege en cierto modo otro bien preciado, que son los recursos hídricos.

Finalmente, en relación con el consumo humano, mientras los biopéptidos sigan en fase de experimentación y de implantación escalonada, el análisis de los alimentos es la garantía de que los cultivos procedentes de nueva probable revolución agrícola son seguros para todos.