colorantes azoicos

Colorantes azoicos y su etiquetado sobre los efectos negativos

El etiquetado de los alimentos es una de las mejores herramientas para saber qué se está ingiriendo en cada momento. Más allá del aporte calórico y los ingredientes, las etiquetas ofrecen informaciones adicionales como fechas de caducidad, alérgenos o advertencias.

Algunas más llamativas que otras, entre las etiquetas que más ponen en alerta a las familias están las que hacen referencia a los colorantes azoicos. De manera habitual, es posible encontrar que los alimentos con pigmentos azoicos incluyen advertencias como “pueden tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños”.

¿Qué son los colorantes azoicos y por qué se usa con ellos este tipo de avisos? ¿Son un peligro real para los más pequeños? Es interesante profundizar en las características de los aditivos alimentarios colorantes para responder a estas cuestiones.

¿Los colorantes azoicos son un peligro real?

E-102. Este es el colorante azoico más habitual en las tiendas de alimentación. Está presente en chucherías, bebidas e incluso en el colorante alimenticio que se utiliza para dar el color amarillo a las paellas.

Se trata de un colorante artificial que ayuda a mejorar el aspecto de decenas de alimentos que están en los stands del súper. Debería, por tanto, ser algo sano y cuya ingesta no supusiera ningún tipo de problemas.

Sin embargo, diversos estudios y asociaciones como la Fundación de Alimentación Saludable consideran que este tipo de colorantes no son buenos para la salud. Está demostrado que generan diversos casos de alergias que pueden llegar a ser graves.

Además de ello, numerosos estudios relacionan el consumo de los pigmentos azoicos con el trastorno por déficit de atención por hiperactividad. Algo que sí que puede convertirse en un verdadero problema para los niños que habitualmente consumen gominolas con estos componentes.

Por eso, y pese a que la Unión Europea permite comerciar con alimentos que incluyan hasta 6 tipos de colorantes azoicos (el ya citado E-102, el E-104, el E-110, el E-122, el E-124 y el E-129), la recomendación de los expertos que apuestan por la dieta saludable es que conviene huir de ellos y apostar por otro tipo de alimentos con colorantes naturales.

¿El etiquetado “pueden tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños” es necesario?

Tantas han sido las voces profesionales del mundo de la nutrición que se han alzado en contra del uso de los pigmentos azoicos que la Unión Europea establece la necesidad de que los productos que los incluyan cuenten en su etiquetado con la siguiente advertencia: “pueden tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños”.

El objetivo es hacer reflexionar sobre las consecuencias negativas del uso de estos colorantes y provocar en los padres un cambio en los hábitos de consumo para evitar las evidentes consecuencias negativas de estos alimentos con pigmentos azoicos, algo que parece que se va produciendo de manera paulatina año a año.

Las fundaciones, asociaciones y profesionales que consideran que el colorante alimentario es malo y debe ser retirado completamente de las dietas están convencidos de que este tipo de etiquetado es necesario, puesto que los consumidores tienen derecho a estar completamente informados de las consecuencias que para ellos o sus familias tienen aquello que ingieren.

Es por eso por lo que se cree que advertir en el etiquetado de aquellos alimentos que cuenten en su composición con aditivos alimentarios colorantes no solo es necesario, sino que es la obligación mínima que se debe tener por parte de las empresas que se deciden a usar estos componentes.

El uso de los colorantes azoicos en la alimentación, sobre todo en los productos dedicados a los niños, está expuesto a un continuo debate por parte tanto de los productores como de la comunidad médica y dietética. Es por ello por lo que no paran de sucederse estudios que tratan de demostrar las consecuencias que tiene el uso de este tipo de ingredientes en el crecimiento mental y emocional de los menores.