coronavirus en alimentos

¿Se puede transmitir el coronavirus en alimentos?

Aunque los alimentos, en principio pueden ser vía de transmisión de virus, según el último informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no existen pruebas de que los alimentos convencionales puedan transmitir el coronavirus (COVID-19) más allá de si actúan como un soporte físico, de igual manera que puede pasar con una copa o un cubierto.

En cualquier caso, se que estima que en Europa un 12 o un 14 % de las infecciones víricas se deben a una contaminación alimentaria, pero existen maneras de asegurarse casi por completo de la destrucción de los virus en los alimentos.

¿Cuáles son los virus que más se pueden transmitir en los alimentos?

Los alimentos contaminados por virus pueden estarlo a causa de una zoonosis, (enfermedades que se transmiten de un animal al ser humano) bien sea por su consumo, al
estar en contacto con él, o por la contaminación durante el almacenamiento o la manipulación, que es lo más común.

Los virus son muy resistentes,  se componen de proteínas y material genético. Las proteínas se desnaturalizan cuando se someten a temperaturas muy elevadas o muy reducidas, por lo que la ultracongelación y la buena cocción, asegurándose de que cualquier parte del alimento alcanza una temperatura mínima (80º C en el caso del coronavirus), suelen ser suficientes para asegurar que lo que nos llevamos a la boca es seguro, siempre y cuando se haya manipulado de forma correcta desde la cocina hasta nuestro plato.

Los virus que se transmiten con alimentos contaminados con mayor frecuencia suelen afectar al aparato digestivo, destacando las infecciones por rotavirus, que suelen deberse a focos puntuales en el agua potable.

El rotavirus produce gastroenteritis agudas aunque duran dos o tres días y remiten y remiten por sí solas, pero pueden suponer peligro de deshidratación en niños pequeños y ancianos.

Contaminación alimentaria por coronavirus en alimentos

Los medios informativos nos recomiendan tratar con agua y unas gotas de lejía apta para la desinfección de agua los alimentos que van a consumirse crudos, porque no sabemos si han sido manipulados con exquisito cuidado hasta que llegan a nuestra casa. En el caso de la fruta, para estar más seguros, podemos lavarla antes de proceder a pelarla si es posible.

Con los alimentos congelados y cocinados la cosa cambia. La ultracongelación, si no se rompe la cadena de frío, y cocciones superiores a 80º C, aseguran que un posible foco activo de coronavirus que se hubiera depositado en nuestra comida se eliminará, a condición de que manipulemos los alimentos siempre con las manos bien limpias y las precauciones higiénicas pertinentes.

Es decir, si en casa hay alguien sospechoso de estar infectado, esa persona no debería  cocinar para los demás hasta no tener un resultado negativo de los test, ya que los alimentos podrían llegar a ser portadores físicos debido a la manipulación por un enfermo.

No debemos olvidarnos lavar la vajilla con mayor cuidado, a ser posible en lavavajillas a elevada temperatura, aunque una limpieza intensa con agua y jabón también es suficiente si lo hacemos de forma concienzuda.

En resumen, los alimentos no están infectados de coronavirus pero sí pueden ser un medio de transporte del virus mientras permanezca vivo, al igual que lo es un objeto, un vaso, una prenda de ropa, etcétera.

La cocción o el asado a elevadas temperaturas y la ultracongelación nos protegen frente a la contaminación de los alimentos por microorganismos patógenos. Para los alimentos que se consumen crudos, se recomienda el lavado que se suele realizar con lechugas que no proceden de cultivos hidropónicos.

El resto es cuestión de higiene a la hora de manipular los alimentos y que, por precaución, las personas infectadas por COVID-19 o sospechosas de estarlo no cocinen para otros mientras no se confirme que ya no son portadores del coronavirus.

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