Contaminación física de los alimentos: cómo puedes evitarla

La contaminación física es un problema de seguridad alimentaria que todo profesional debe conocer. Se denomina contaminación física de los alimentos a la presencia de cualquier elemento físico extraño en los alimentos. Esto puede ocurrir durante el procesamiento, el transporte o el almacenamiento de los productos.

La prevención es fundamental, ya que estos cuerpos extraños pueden causar daños en la salud si se ingieren. También puede mermar la calidad y la seguridad de los alimentos.

Qué es la contaminación física de los alimentos

Existen tres tipos principales de contaminación en los alimentos: biológica, química y física. La legislación europea es estricta en el control de la trazabilidad y seguridad en toda la cadena alimentaria.

Las propias empresas tanto productoras como del canal HORECA deben contribuir a reducir riesgos para el consumidor.  Se consigue mediante protocolos y herramientas como el análisis de alimentos como uno de los recursos aplicables dentro del sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control).

La contaminación física de los alimentos se refiere a la presencia de cualquier elemento extraño en los alimentos. Estos contaminantes físicos pueden causar daños al consumirlos.

Un contaminante físico es, por ejemplo, objetos como clavos, vidrios rotos, plástico o huesos. También puede incluir sustancias como polvo, arena, tierra o metales, que pueden afectar a la calidad y seguridad de los alimentos.

Se consideran contaminantes físicos las plagas y los insectos y los objetos personales de los operarios, así como el pelo o las uñas.

Cómo se produce y sus consecuencias

La contaminación física de los alimentos puede producirse por diversas causas. Entre las más habituales están las siguientes:

Uso de equipos, maquinaria o utensilios sucios o en mal estado en la producción, manipulación o almacenaje de alimentos. Los útiles pueden contener residuos, polvo o suciedad, que pueden ser transferidos a los alimentos.

Manejo inadecuado de los alimentos durante su preparación o en la cadena de producción. Puede ocurrir por diversas razones, como la falta de higiene en las manos de quienes manipulan los alimentos o el uso de maquinaria o herramientas en mal estado.

Almacenaje inapropiado o problemas en el transporte. La exposición de los alimentos a condiciones inadecuadas, como altas temperaturas, humedad excesiva, polvo o suciedad, alterar su calidad y provoca contaminación física.

Las consecuencias de la contaminación física suponen un problema de salud pública. Los cuerpos extraños no tienen que ser tóxicos, pero pueden provocar lesiones por atragantamiento, asfixia o enfermedades del tracto digestivo en quienes consuman los alimentos afectados.

El problema es principalmente en personas que pertenezcan a grupos de riesgo como:

  • Niños y personas mayores
  • Embarazadas
  • Personas inmunodeprimidas
  • Enfermos crónicos

Además, el contaminante físico puede causar daños en los equipos utilizados en la producción de alimentos, lo que puede afectar la calidad y a la productividad.

También se generan pérdidas económicas debido a la necesidad de retirar del mercado los alimentos contaminados.

Claves para evitar la contaminación física en alimentos

Existen diversas medidas que se pueden aplicar para prevenir la presencia de contaminantes físicos y minimizar riesgos. Resulta de vital importancia establecer un sistema de control propio adaptado a las necesidades de cada empresa. Pero, sobre todo, es imprescindible mantener al personal en constante formación en cuanto a la manipulación de los alimentos, la higiene y el conocimiento de las bases de la seguridad alimentaria.

Las principales medidas para evitar la contaminación física de alimentos son:

  • Uno de los contaminantes físicos más habituales es el cabello. Es muy recomendable que las personas lleven el pelo recogido, gorro y protector para barba.
  • Limitar la joyería también es un factor clave para evitar caídas de objetos como anillos, relojes o pendientes.
  • Seguir las normas y regulaciones establecidas para la producción y manipulación de alimentos.
  • Las plagas son otro de los principales problemas. Se debe contar con un plan de prevención y control de plagas, además de extremar la higiene.
  • Protocolizar aspectos como la recepción de mercancías, su almacenaje o la gestión de residuos ayuda a minimizar los riesgos.
  • Realizar inspecciones y controles periódicos en todas las etapas de la producción, manipulación y almacenamiento de los alimentos. Esto permite detectar posibles problemas o riesgos de contaminación física y tomar medidas para evitarla.
  • Almacenar los alimentos en condiciones adecuadas, evitando la exposición a temperaturas extremas, humedad excesiva, polvo o suciedad, que puedan alterar su calidad y provocar la contaminación física.
  • Capacitar y concienciar a todos los trabajadores que manipulan alimentos. Así se garantiza que todos los profesionales tengan conocimientos y habilidades para realizar su trabajo de manera adecuada y segura.

La importancia de evitar la contaminación física en alimentos es indudable. En primer lugar, es imprescindible para velar por la salud de los consumidores, proporcionar alimentos seguros y prevenir lesiones y accidentes. Además, la contaminación física provoca pérdidas económicas y la disminución en la demanda por parte de los consumidores.

Director de Traza.net en Laboratorios Traza | + posts

Vicente de Pablos es Licenciado y Doctor en Veterinaria y Licenciado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.
Profesional especializado en el ámbito de la Seguridad Alimentaria y la Salud Pública