El origen del producto en la etiqueta será voluntario

Los mejilloneros gallegos esperaban con los dedos cruzados el informe de la Comisión Europea sobre la pertinencia de incluir en la etiqueta de los alimentos el origen del producto en los no transformados, productos que constan de un solo ingrediente o suponen más de un 50 % del mismo.

La Comisión Europea publicó ayer el esperado informe volcando un jarro de agua fría sobre las aspiraciones del Consello Regulador do Mexillón y de todo el sector que, por considerarse afectado, lo apoyó en su demanda de convertir ese dato en obligatorio. Bruselas, a través de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria, contrató un estudio externo para conocer qué datos importaban al consumidor europeo. Y aunque «una abrumadora mayoría de los entrevistados prefieren disponer de información de origen a nivel de país», el trabajo recomienda dejar esa indicación entre las de carácter voluntario, porque convertirla en obligatoria provocaría «un aumento general de los precios al consumidor», sobre todo si se opta por concretar el país, en lugar de simplemente diferenciar si el origen del producto es la UE o un tercer país.

El informe ha llamado la atención por sus contradicciones. Porque, aunque menos que el precio, sabor, fecha de caducidad o la presentación, lo cierto es «entre dos tercios y tres cuartos de los consumidores declararon estar interesados en el etiquetado del origen de los alimentos», dado que vinculan ese dato con «la calidad, la seguridad o el medio ambiente», amén de que «comprarían productos nacionales para apoyar la economía del país».

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